lunes, 28 de octubre de 2019

ALIMENTO PARA TU PIEL





La rúcula 


Tu piel estará elástica y protegida con rúcula. Las hojas de rúcula poseen antioxidantes que aumentan la resistencia de la piel a las radiaciones ultravioletas del Sol. Protegen la elasticidad de la piel y previenen infecciones. Además aporta nutrientes y compuestos amargos que favorecen la digestión.

Es muy rica en ácido fólico (80 g aportan el 40% que se requiere al día) y vitamina C (el 20%). Su contenido en calcio es también notable: 80 g cubren más del 15% de las necesidades diarias. Disfruta de la rúcula en ensaladas con otras hojas, tomate y aceitunas; o en la pizza, añadiéndola justo antes de servirla.

Las brevas.

Las brevas que puedes consumir de mayo a junio son higos que no maduraron el verano pasado y se quedaron todo el invierno en el árbol como pequeños botones. Son más grandes y más dulces que los higos. 

El betacaroteno y el zinc de las brevas ayuda a mantener la salud de la piel. Además el látex de su piel se usa en medicina natural para tratar las verrugas y la psoriasis.  Son ricas en fibra prebiótica, que refuerza la microbiota, y en calcio (34 mg en 100 g).

El plátano.

El plátano es oro para la dermis. Fácil de llevar y pelar, el plátano es un tentempié ideal porque ofrece  una ración de energía en cualquier momento, gracias a su riqueza en hidratos de carbono. No tires la piel, pues la puedes añadir a tus smoothies para enriquecerlos con luteína, un compuesto que protege la salud de la piel y de los ojos (previene la degeneración macular.

El potasio que contiene lo convierte en un aliado frente a la hipertensión arterial que compensa el efecto del sodio, demasiado abundante en la dieta que la mayoría de personas. También aporta magnesio (36 mg/100 g) y vitamina B6 (o,37 mg).

Es un regulador de la digestión, el plátano algo verde puede ayudar a frenar las diarreas y el bien maduro alivia el estreñimiento. Otra propiedad es que protege la mucosa del estómago y de los intestinos.

Aguacate contra la inflamación

El aguacate es una fruta extraordinaria por su pulpa rica en grasa saludable. Además se puede extraer de ella un aceite con múltiples propiedades beneficiosas. Para extraer el aceite solo hay que hacer un puré con la pulpa calentarla y separar la fibra.

La grasa monoinsaturada predomina en su composición con el 71 % de los ácidos grasos. El resto son saturados (13,5 %) y poliinsaturados ( 12%) con una pequeña dosis de omega-3. Este perfil graso favorece el control del colesterol (reduce el malo y aumenta el bueno) y de la hipertensión arterial.

En la artrosis y la artritis, la ingesta de aceite de aguacate puede resultar beneficiosa por sus propiedades antiinflamatorias. Puedes utilizarlo en la preparación de recetas igual que el aceite de oliva.

El albaricoque.

Los albaricoques rebosan de vitaminas antioxidantes C y A (esta en forma de betacaroteno) 100 g aportan respectivamente el 20 y el 40 % de las necesidades diarias. Es una fruta antiaging porque las vitaminas, junto con las catequinas y otros flavonoides, actúan contra los radicales libres que dañan los tejidos del cuerpo. La piel es una de las beneficiadas con el consumo habitual.

El melón.

El melón charentais, que se caracteriza por las estrías oscuras que parecen dividirlo en gajos, es una variedad de cantalupo, todavía más aromática. La pulpa anaranjada es rica en provitamina A (16 g mcg/100 g ), buena aliada de la piel, la vista y las mucosas. Y también en vitamina C, que refuerza el colágeno. Puedes obtener hasta el 85 % de la vitamina C que necesitas cada día comiendo 3-4 buenas rodajas ( 200 g, casi la mitad de un melón )

Además te hidratara, pues como la mayoría de las frutas es agua en un 90 %. Ingerir una cantidad suficiente de agua es importante para la piel, y también para el funcionamiento del corazón, los riñones y el sistema digestivo.


TU CUERPO




La conciencia y tu cuerpo deben de estar en armonía, ya que forman un TODO.

Día y noche tú cuerpo está trabajando para ti, está a tu servicio. Hace todo lo necesario para tu supervivencia, para tu vida, aunque tú nunca le hayas dado ni siquiera una vez las gracias.  El amor y la compasión son necesarios para tu cuerpo y su nutrición, ya que cuanto mejor este tu cuerpo mayor será la probabilidad de hacer crecer tu conciencia. Tu cuerpo es una unidad orgánica que debes respetar y conocer con detalle.

Cualquier educación que no enseñe a cuidar, querer y tener compasión de tu cuerpo, tampoco te enseñara a entrar en tu propia conciencia.

El cuerpo es la puerta para fusionarte con tu YO.

EXAMINATE.

Siente como tienes una armadura a tu alrededor; no está adherida a ti, cuando tú quieras puedes quitártela, tirarla. La armadura está muerta; si tú no cargas con ella, desaparecerá. Pero tú, no solo la estas cargando sino que también la estas alimentando continuamente.

Si te fijas, todos los niños fluyen. No tienen partes congeladas en ellos; todo su cuerpo es una unidad. No existe división; no hay demarcaciones. Sin embargo, poco a poco estas demarcaciones empiezan a aparecer. Entonces la mente se convierte en jefe, toma el mando, y todo tu cuerpo se divide en partes. Algunas son aceptadas por la sociedad y otras no. Hay partes que la sociedad considera “peligrosas” y tienen que ser anuladas.

Esa es la raíz de todo el problema. Para resolverlo debes observar en que partes de tu cuerpo tienes limitaciones, tan solo tienes que hacer tres cosas.

Una: Caminando, sentado o tumbado espira profundamente. El énfasis tiene que estar en la espiración, no en la aspiración. Espira profundamente, sacando todo el aire que puedas, suelta el aire por la boca poco a poco. Cuando todo el aire que había en tu cuerpo haya salido, el cuerpo aspirara; no eres tú el que debe aspirar, tu cuerpo lo hace por ti.

La espiración debe ser lenta y profunda y la aspiración debe de ser rápida. Este ejercicio modificara la armadura cerca del pecho.

Dos: Si puedes comenzar a correr hazlo; si lo prefieres camina un rato. Visualiza mientras caminas como un peso está desapareciendo de tus piernas, como si estuviera cayendo, poco a poco, tus piernas están volviéndose ligeras.

La armadura de tus piernas se formó si tu libertad fue restringida, si se te ha ordenado que hacer, como ser y adonde ir. Mientras caminas, presta atención a la espiración. Cuando recuperes la fluidez en tus piernas notaras un gran flujo de energía en tu cuerpo.

Tres: Por la noche, cuando vayas a acostarte desvístete, mientras te quitas la ropa imagínate que vas quitándote partes de la armadura que llevabas puesta. Despójate de ella lentamente, conscientemente, libérate de la presión de todos los conceptos que te estaban aprisionando. Estirando todo tu cuerpo realiza  una respiración profunda; después vete a dormir, sin armadura, con total libertad, sin restricciones.

Y recuerda…cuida de tu cuerpo…es el único lugar donde tienes que vivir.

jueves, 10 de octubre de 2019

A VECES SER FUERTES NO ES UNA ELECCIÓN....




A veces, la vida nos pone piedras en los bolsillo para que descendamos hasta la más cruda realidad. Es entonces cuando no queda más opción que la de ser fuerte, conjugar la armadura con la espada, actuar con inteligencia y aprovechar la energía de un corazón inoxidable. Sin embargo, tarde o temprano la entereza se apaga, se rompe, se agota...

Cuando leemos algún clásico sabemos casi al instante en qué momento la fatalidad comienza a hacer sombra. Leer a Virgilio, a Shakespeare o a Dickens supone aguardar ese momento en que surge esa grieta que todo lo altera, ese pliegue que todo lo contiene y lo cambia. Como lectores curtidos que somos, sabemos anticipar incluso en qué instante se va a desencadenar la traición, la trampa, el error o la tragedia.

Sin embargo, en el escenario de nuestras vidas, menos literarias y con más aristas, rara vez anticipamos que el curso natural trama alguna sutil venganza contra nosotros. Pocos logramos anticipar cuando avanzamos en línea recta centrados en nuestros sueños, de quehaceres y proyectos, que el destino tiene otro plan: abrir una trampilla bajo nuestros pies para susurrarnos aquello de "ahora toca esperar, ahora tus ilusiones quedan (al menos) aplazadas".

Nadie nos explico nunca qué es eso llamado adversidad; de hecho se presentó ella misma, en primera persona, como maestra. A muchos, nos educaron bajo la promesa de que quien se esfuerza obtiene recompensas; que si amas, cuidas y atiendes no abandonan; que si confías, las cosas buenas llegan.

Sin embargo, la vida suele tener a veces una brújula mal calibrada, de esas que no marcan el norte, de esas donde se nos obliga a ir por el camino más largo, el más duro, el más complejo...ahí donde no queda otra opción más que la de ser fuerte (o parecerlo) al menos para que el destino se asuste y achante la "mui")

Sí, la persona fuerte tiene más riesgos de sufrir depresiones.

En la actualidad, hay muchos libros de autoayuda y artículos de crecimiento personal obsesionados en enseñarnos cuáles son las 7, 8 o 12 características  de las personas "fuertes". Existe la idea equivocada de que la debilidad o la vulnerabilidad nos abocan irremediablemente a la enfermedad mental.

Así, siguiendo esta línea argumental, ser "mentalmente fuertes" nos permitirá capear, evitar y defendernos con eficacia de los trastornos de ansiedad o esa distima que nos atrapa y que difícilmente nos deja escapar. Todo tiene matices, no lo olvidemos: las personas acostumbradas a ser fuertes son las que tienen mayor riesgo a la hora de desarrollar una depresión. Pensemos, por ejemplo, en los cuidadores que atienden a sus familiares dependientes. 
Pensemos también en el padre o la madre de familia cuyo cónyuge está desempleado y tiene sobre sus espaldas múltiples responsabilidades, más allá incluso que las económicas.
Pensemos , por qué no, en muchísimos profesionales que ocupan y preocupan sus vidas ayudando a otros,  a colectivos desfavorecidos, a niños con problemas, a mujeres que sufren maltratos.....

A menudo, luchamos por mantenernos fuertes por los demás, por ofrecer la mejor versión de nosotros mismos y conferir así seguridad, solvencia, eficacia, cercanía, esperanza y positividad. Sin embargo, no nos damos cuenta de que lo que hacemos muchas veces es "actuar", seguir un papel que nosotros mismos nos acabamos creyendo: eso sí, sin saber que nos estamos traicionando.

Traicionamos nuestros sentimientos más genuinos, esos que se alborotan en nuestro interior; miedos, incertidumbres, ansiedad, sensación de soledad... Hasta que tarde o temprano "nos rompemos", y lejos de pedir ayuda, nos callamos; o lo que es peor, seguimos priorizando  obsesivamente las necesidades o los deseos de los demás....

Si ser fuerte es tu única opción, permite aceptar tu propia vulnerabilidad.

Todos lo tenemos claro, en el libro de nuestra vida también hay epopeyas, también hay retos que no pedimos, tragedias que nos vinieron dadas y pruebas de valor que estamos obligados a sortear. Sin embargo, en esta narrativa del día a día donde a menudo se nos ve como héroes porque podemos con todo y donde no osamos emitir una queja o una lagrima, hay una falta de ortografía que cometemos constantemente: descuidarnos a nosotros mismos.

Si ser fuerte es tu única opción acepta tu vulnerabilidad, porque lo vulnerable no trae debilidades, sino la conciencia de que a veces necesitamos detenernos y simplemente, respirar profundo. Ser fuerte no es ignorar el enfado o la contradicción, no es perdonar un diez y cien veces lo que hace daño hasta perder la dignidad. Ser fuerte no es tampoco actuar con dureza, imponiendo las propias perspectivas para crear entornos autoritarios con el fin de mantener el control sobre lo que nos rodea.

En realidad, lo que nos hace débiles es ocultar nuestro propio "yo" al mundo. Si nos preocupamos en exclusiva por mantener nuestra reluciente coraza para aparentar eficacia, fortaleza y la apariencia de que podemos con todo y más, aumentando de forma progresiva esa distancia insalvable entre lo que "soy" y lo que "muestro", entre lo que "ofrezco" y lo que verdaderamente "necesito" en un momento dado.

Así, una forma de hacer uso de esa llave resiliente que abre la puerta de nuestra autoestima consiste en revelarnos como seres genuinos en cada momento. Porque uno puede ser fuerte, pero al mismo tiempo capaz de pedir ayuda cuando así lo necesite. Porque tampoco es menos fuerte quien en un momento dado favorece el desahogo emocional para aunar fuerzas...

Para concluir, ser fuerte en un mundo donde no se entiende el valor de la vulnerabilidad dificulta sin duda nuestra capacidad para favorecer ese bienestar psicológico que necesitan nuestros auténticos héroes. Esos que cuidan de los demás, esos que en un momento dado, se vieron obligados a encarar la adversidad sin que nadie les previniera antes de que la vida, a veces, es mucho más dura de lo que nos explican los libros....

jueves, 3 de octubre de 2019

SOMOS CONCIENCIA





En el momento actual en que se encuentra la humanidad, la mente de todos nosotros funciona de forma hiperactiva, nuestro pensamientos van rápidamente malgastando cantidades enormes de energía pasando de vivir en el pasado a sentir cólera, ansiedad, miedo y todo tipo de deseos, situaciones y sentimientos con los que convivimos y, que convierten nuestra vida en un laberinto del que en ocasiones no podemos escapar.

Funcionando como un coche con piloto automático, pocas veces nos damos cuenta de que estamos bloqueando nuestra conciencia, tenemos tantas preocupaciones, que no somos conscientes de ello.

La conciencia, no es ni una idea ni una emoción. Tampoco es algo físico que puedas utilizar, por lo que solo la podemos conocer experimentándola. Los pensamientos y las emociones son formas mentales, aunque no podemos tocarlos como las cosas materiales, no por eso dejan de ser objetivos, todo lo que existe en el universo es individual y único, cada objeto es separado e identificado por si forma.

Cuando nos identificamos co los pensamientos nos vemos sumergidos en una colección de “cosas”, esperanzas, recuerdos, preferencias etc. Cosas que llamamos “nuestra vida”. Pero si detuviéramos nuestros pensamientos nos daríamos cuenta de que nada de esto existe, es en ese momento cuando solo hay conciencia pura. Entonces nos damos cuenta de que somos: CONCIENCIA

Durante toda nuestra vida, mientras nuestro Cuerpo/mente estaba ocupado con distintas experiencias, nuestra conciencia permanecía vigilante, como un testigo atemporal. Los aspectos de nuestra vida seguirán cambiando, pero nuestra conciencia permanecerá siendo un testigo inmóvil de la película que llamamos vida.

Por mucho que lo intentemos no podremos comprenderla, ni controlarla ni manipularla, al no existir como una cosa física, respecto a nuestra mente, ésta considera que no existe.

Esa es la cuestión a la que nos enfrentamos, llegar a conocer algo que “no es”, de forma más íntima de lo que conocemos nuestras propias mentes. Algo que carece de límites y por lo tanto no hay nada de ella que pueda cambiar. Todo cambia y termina dejando de existir, ya que el cambio es la única constante en la esfera de lo creado, solo la conciencia dura para siempre, nunca cambia, nunca muere.

Es el terreno del amor eterno y la paz infinita, es la Fuente de la que un día partimos y a la cual volveremos para Unificarnos en la Totalidad, siendo al fin solo UNO.

jueves, 26 de septiembre de 2019

TU CUERPO TE AVISA





Nuestro cuerpo nos avisa sobre las cuestiones que nos bloquean y sobre la persona que nos las infringen.  Empieza comprobando si padeces más problemas del lado derecho o del lado izquierdo del cuerpo.

El lado izquierdo es el lado receptivo, maternal y femenino del ser. El lado derecho es el lado masculino, con empuje, orientado hacia el exterior, hacia el mundo. La tendencia podría indicar un rechazo dentro de ti de los aspectos masculinos o femeninos, y una necesidad de autoperdón y autoaceptación o de identificar a la persona que activa esto en ti.

Si acumulas un volumen excesivo en las caderas, quizás estés cargando sentimientos de culpa o deseos de vergüenza, o un miedo residual a agresiones sexuales que convertiste en peso para protegerte. La relación entre las emociones y los síntomas físicos es muy útil para saber lo que puede estar sucediendo en nuestro plano emocional, según desarrolle ciertos síntomas en áreas específicas del cuerpo.

El síndrome del llanto:

Este importante síndrome, afecta el área del plexo solar hacia arriba, el pecho, la cabeza y la nuca. La causa del síndrome del llanto, es la incapacidad de tomar una decisión con respecto a lo que hace otra persona, o por un condicionamiento anterior que dificulta la toma de decisiones. Su característica más común es el dolor de cabeza. A causa de la frustración generada por la indecisión, el cerebro ordena al cuero cabelludo tensarse lo que produce dolor. A veces la tensión es tan severa que comprime las venas y produce migraña.

Otros de los síntomas de este síndrome son:

La cristalización de los ojos, la congestión de los senos nasales, la contracción de los músculos de la garganta, la presión gástrica sobre el pecho, la tensión de los músculos de las mandíbulas o apretar los dientes.

Cada una de estas reacciones físicas puede estar asociada con una causa emocional o mental.

Por ejemplo: la presión en la cabeza representa la incapacidad de tomar decisiones; los ojos lacrimosos y la congestión de los senos nasales simbolizan negarse a ver la situación que causa la indecisión; la contracción de la garganta, la tensión de los músculos de las mandíbulas o apretar los dientes, es el resultado de negarse a hablar del tema de la indecisión. Una indecisión puede convertirse en frustración, está en melancolía, depresión y finalmente inercia.

El síndrome de la responsabilidad

Las áreas afectadas son los hombros; la parte superior de la espalda y la columna. Los motivos psicológicos son excesiva responsabilidad, temor al peso de la responsabilidad, o negligencia, no aceptación o no asumir la responsabilidad. Los síntomas son tensión en los músculos de la espalda y de los hombros.

Frustración sexual y síndrome de culpa: 

Aquí las áreas afectadas son las ingles, el estómago y la parte baja de la espalda. Las causas psicológicas son: frustración sexual, culpabilidad sexual, sentimientos de culpa por infidelidad y promiscuidad, sentimientos de incapacidad sexual, temor a la agresión sexual. Los síntomas pueden ser: calambres gástricos, estreñimiento, acidez, dolores menstruales excesivos, menstruación demasiado abundante o ausente, infecciones vaginales o cistitis, presión o dolor en la próstata y los problemas de riñón.

Síndrome de la lucha o alcance:

Las áreas afectadas son los brazos, las manos y los dedos. Las causas psicológicas son la necesidad de expresar, con la correspondiente negación o represión de esa necesidad, la incapacidad de alcanzar lo que uno desea por falta de autoestima y un importante sentimiento de profundo rechazo por querer alcanzar metas inalcanzables.  Los síntomas son: Verrugas o pequeñas ampollas en las dos manos y en los dedos, tensión en las articulaciones de las manos o los dedos, manos demasiado frías o calientes. Los problemas relacionados son la artritis y los reumatismos.

Síndrome de la huida:

El área afectada está en los muslos y los pies. Indica una necesidad de correr o escapar (emocionalmente o físicamente) de una situación o relación. Las causas psicológicas son el miedo a enfrentarse a ciertas situaciones potencialmente dolorosas, el aburrimiento, el miedo al desastre y el miedo al éxito. Los síntomas incluyen quemazón entre los dedos o en la planta de los pies, pies fríos por mala circulación y dolores en las piernas.

Combinaciones:

En un momento dado, una persona puede verse afectada por uno o varios síndromes. Por ejemplo: una combinación de dolor de cabeza y tensión en los músculos de la espalda puede indicar una incapacidad para tomar decisiones con respecto a un tema de responsabilidad. Tensión en los músculos de la espalda  y dolor de piernas puede indicar que la persona desea escapar de una situación que le tiene atrapado.

Así, estudiando las señales que nos indica el cuerpo, podemos resolver nuestros problemas emocionales, estableciendo mejores relaciones en nuestra vida y una salud perfecta.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

DECISIONES





Muchas de las cosas que hoy nos afectan están fuera de nuestro control. Pero no importan las circunstancias que nos rodean, siempre podemos adueñarnos de ellas. Todo tiene que ver con la actitud con la que respondemos a las circunstancias, y como decidimos aceptar los cambios. Nuestro comportamiento hace que podamos aumentar o reducir el estrés,  un masaje o hacer ejercicio son excelentes para relajarnos, pero si no los acompañamos con un cambio de actitud sus efectos son temporales.

¿Pero cómo podemos equilibrarnos? Quizás algunas de estas decisiones que a continuación te ofrezco puedan servirte de ayuda:

La primera: En vez de resistir…Yo Acepto.

Acepta lo que es un hecho. Hay circunstancias que, por más que te esfuerces no puedes cambiar, al menos no tan rápido como te gustaría. En ocasiones el cambio aunque no te guste, es un hecho. Tu estrés aumenta cuando te resistes ante lo que ocurre, al resistirte le das poder, pero al aceptar y soltar tu resistencia recuperas tu poder y te sientes mejor.

Esto no significa que te resignes, puedes aceptar las circunstancias actuales – simplemente por el hecho de que en este momento son esas las circunstancias- y al mismo tiempo elegir cambiar lo que está en ti modificar.

Segunda: En vez de resignarme…Yo Aprovecho.

Es muy importante aceptar tus posibilidades de acción inmediata y transformación del futuro. Esta es la diferencia entre la resignación y la voluntad activa para mejorar una situación.  Aprovecha lo que sí está en tus manos hacer, lo que tú sí puedes controlar, aquello que te es posible llevar a cabo.

¿Qué oportunidades puedes aprovechar?

Cuando identificas tus oportunidades y actúas para aprovecharlas, te alejas de la ansiedad producida por la sensación de estar fuera de control. En vez de sentirte el efecto pasas a experimentarte como causa. Así que ponte en movimiento y decide aprovechar lo que sí está en ti lograr.

Tercera decisión: En vez de evadir…Yo Asumo.

Cuando las cosas no son como quisiéramos es muy fácil apuntar hacia afuera y buscar un culpable. El reto –y la esencia de la madurez – está en asumir lo que es tuyo: la forma en que tú has contribuido a lo que hoy sucede y la oportunidad  que tienes de cambiar las cosas. Si evades tu responsabilidad, niegas tu poder y tu capacidad para aprender. Cuando asumes  lo que te corresponde te adueñas de tu poder al momento que tomas consciencia sobre lo que puedes aprender y mejorar.

Cuarta decisión: En vez de sólo desear….Yo Me Comprometo.

La única forma de obtener resultados diferentes es haciendo cosas distintas. Desear algo mejor es necesario, pero no es suficiente. El deseo debes acompañarlo con el compromiso de hacer lo que haga falta hacer para mejorar tus circunstancias. En este sentido, algunos cambios simples pueden hacer una gran diferencia. Analiza y pregúntate qué hábitos constructivos y positivos puedes incorporar a tu vida para equilibrarla.

Quinta decisión: En vez de preocuparme…Yo Me Ocupo.

El antídoto para tus preocupaciones; ocúpate, ponte en acción; muévete hacia lo que quieres y lo lograras. Si algo te preocupa plantéate que puedes hacer al respecto, si la solución escapa a la esfera de tus posibilidades, decide soltarlo para hacerte cargo de las oportunidades que sí puedes aprovechar.

Quizá no puedas cambiar tus circunstancias en este momento, pero si puedes elegir una actitud que te permita aceptar lo que es, aprovechar lo que es posible, comprometerte a lograr lo que quieres y ponerte en acción.

Sexta decisión: En vez de olvidarme de lo que tengo…Yo Agradezco.

Cuando los niveles de estrés se incrementan y te encuentras rodeado de cambios y nuevos desafíos, es normal que pierdas perspectiva y te desconectes de lo que tienes. En medio del caos corres el peligro de dar por sentado  y olvidarte de lo que realmente llena tu vida y constituye tus éxitos y fortalezas.

Piensa entonces ¿de cuantas cosas podrías estar agradecido en tu vida?

La gratitud es un excelente antídoto ante las sensaciones de desesperanza, ya que te permiten conectarte con la abundancia y magia de tu vida. El agradecer te permite enfocarte en lo que tienes, en vez de en aquello que te hace falta.

Cuando eres agradecido los miedos se desvanecen ya que te das cuenta de que has recibido más de lo que creías. Conéctate con la gratitud y recordaras las cosas que has disfrutado con la gente que has conocido.

Séptima decisión: En vez de desconfiar….Yo Confió.

¿Estás eligiendo creer que tus problemas son más grandes que tú o que tú eres más grande que ellos?

¿Crees que tus circunstancias negativas son permanentes o sabiamente eliges creer que todo se mueve en ciclos y que después del invierno viene la primavera?

¿Estás pensando que estás bajo el efecto de las circunstancias o sabes que tú tienes el control para adueñarte de tu capacidad para salir adelante?

¿No te sientes seguro de quienes te acompañan o decides confiar en el carácter y la capacidad del otro?

Confiar o no confiar. La decisión es tuya.

Octava decisión: En vez de visualizar en negativo…Yo Apuesto a Ganar.

Como decía Henry Ford, “si crees que puedes o crees que no puedes, estas en lo cierto”. En ti está elegir conscientemente apostarte a tu éxito y tener fe en que todo lo que sucede es lo mejor.

El miedo se alimenta de una proyección mental catastrófica de lo que puede suceder. Esa misma energía y talento para visualizar en negativo puedes utilizarla para enfocar en positivo lo que realmente deseas.

No es pretender ingenuamente que todo va a salir bien por el hecho de pensar que así va a ser. Esta es la octava decisión. Ya aceptaste la realidad. También identificaste lo que puedes  aprovechar de las circunstancias. Además has asumido tu responsabilidad en el proceso. Estás comprometido a la acción y estás ocupándote de lo que es posible. Conectado con la gratitud por lo que ya tienes, decides confiar en ti, en el otro y en el proceso.

Ya lo que queda es apostar a ganar….y llevar tus decisiones a la acción.

sábado, 21 de septiembre de 2019

HÍGADO GRASO




Puedes no sentir nada, quizás un ligero cansancio. Un día te realizan un análisis de sangre rutinario y te dicen que puedes tener el hígado graso, una alteración de la salud que va claramente en aumento. 

Causas habituales. El exceso de grasa, azúcar y proteína en la dieta, que lleva al sobrepeso y la obesidad, son las principales causas. Los fármacos, la exposición a sustancias tóxicas y, sobre todo, el alcohol son otros factores de riesgo importantes.

Cómo se diagnostica. Las personas que padecen hígado graso presentan las transaminasas elevadas. Una ecografia simple sirve para confirmarla.

Inflamación. en una primera fase, la acumulación leve de grasa en el hígado puede ocurrir sin que llegue a alterar el funcionamiento del órgano. Pero el problema puede empeorar al aumentar la inflamación y dañarse las células del órgano, lo que produce una hepatitis crónica.

EVOLUCIÓN

Revisiones. La acumulación de grasa en el hígado denominada -esteatosis hepática- puede derivar con el tiempo en una fibrosis, y llega a pasar incluso a la fase más avanzada de cirrosis. Por eso, es buena idea hacerse revisiones que puedan facilitar el diagnostico y  tratamiento precoz. 

La esteatosis hepática se debe  a un aumento de los lípidos en las células hepáticas que puede causar complicaciones en caso de obesidad, intoxicación alcohólica o trastornos hepáticos (como la diabetes del tipo 2). Puede presentarse aislada o puede estar asociada  a una hepatitis previa.

Tóxicos aceleradores. Conviene recordar que la esteatosis sobreviene cuando exigimos al hígado más de lo que puede realizar. Este sobreesfuerzo provoca un desgaste que es el inicio de la esteatosis. Cualquier tóxico hepático puede acelerar este mecanismo, y el más conocido es el alcohol. Tener un hígado graso también se asocia con un mayor riesgo de problemas como la diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebro-vasculares.

El cuidado natural.

Cambios en la alimentación.

Consume alcachofas, cardos, papaya o piña tropical, ambas ricas en enzimas proteoliticas que favorecen la acción del páncreas. Son recomendables la cúrcuma y el romero.

Come libremente frutas del tiempo, frutos secos, cereales integrales, legumbres, verduras, hierbas aromáticas y aceites vegetales de primera presión en frió. Bebe agua con limón y endulza con miel de romero.

Toma con moderación sémola de trigo y tapioca, mermelada y azúcar de caña. Evita la pastelería, chocolates, alcohol, café, tabaco, embutidos y carnes, pescado azul, fritos y rebozados.

Fitoterapia

Estas tisanas actuaran y beneficiaran el hígado:

Tisana biliar: Mezcla a parte iguales boldo, celidonia, fumaria y romero. Infusiona unos minutos, vertiendo dos o tres cucharitas por taza de agua hirviendo.

Hepática: Mezcla alcachofa, cardo mariano, diente de león y genciana. Deja en infusión 3 cucharaditas durante 5 minutos y deja que repose otros tantos. Endulza la tisana con miel de romero.